Ese país que nadie sabe cómo pronunciar, pero del que una gran mayoría ha oído hablar. La isla, conocida como la lágrima de la India por su forma y localización, o como la isla de los mil nombres por todas las denominaciones que ha tenido, es uno de los lugares con mayor belleza natural que he conocido. Pero… antes de plantearte viajar por Sri Lanka, seguro que te has preguntado: ¿Es un país seguro? ¿Cuándo es la mejor época para visitarlo? ¿Hay mucha pobreza? ¿Son los cingaleses descendientes de los indios?

En primer lugar, quiero hacer hincapié en que, a pesar de que un lugar me parezca seguro, hay que ir con cuidado siempre. Sri Lanka me pareció un país muy seguro donde la gente en general era amable. Nunca me sentí incómoda. Es cierto que muchos hombres miran a las mujeres occidentales de una forma poco sutil, pero no llega a ser intimidatorio.

En cuanto a la mejor época para visitar la isla, al igual que en todo país tropical, sería durante el periodo seco; de Diciembre a Marzo. Y sobre esto os hablaré más tarde, para explicaros, según cuando viajes allí, dónde será mejor hacer el safari. De antemano, los safaris aquí no son como los de África. Pero aquí hay una de las faunas más variadas del mundo. Por ello el safari es muy recomendable, siempre que se haga en la zona adecuada a la época en la que se vaya.

Acerca de la pobreza de Sri Lanka, la verdad es que la isla no me pareció tan pobre como otros países que he visitado. En Colombo, la capital, no se ve la pobreza que se puede llegar a ver más adentro de la isla. Pero en general, sus condiciones de vida son austeras, aunque no extremas.

Sri Lanka es un país cuyo tamaño es inferior al de Andalucía (España), pero con alrededor de 20 millones de habitantes. Lo cual suena a locura, lo sé. Pero creedme, no es ni agobiante ni tan exagerado como parece. Sobre un 70% de la población de la isla es Budista. La segunda religión más practicada es el Hinduismo, seguido del Islam y el Cristianismo.

Ahora bien, Sri Lanka es un país al que no le dedicaría menos de 15 días; pero si no disponéis de tantos, en 10 días podéis ver cosas. Eso sí, tened en cuenta que será una paliza de viaje, que volveréis más reventados de los que os fuisteis pero mucho más felices 🙂 Y con picaduras y, si seguís este itinerario, ¡muy poco morenos! (pero extremadamente felices 🙂

Por desgracia, yo solo estuve allí 9 días. Hay gente que va una semana allí y otra semana a Maldivas. Yo la verdad es que creo que son dos viajes que hay que hacer por separado, para dedicarle a cada uno su debido tiempo.

Transporte

La forma más económica y más local, es mediante el autobús, para largas distancias, o tuk-tuk para cortas. Los autobuses cuestan sobre 1€ por trayectos de hasta 6 horas. Eso sí, tu comodidad dependerá de si el autobús va lleno o no. La gente no deja de subir y el autobús puede llegar a ir muy apretado. Los conductores conducen muy rápido por carreteras de doble sentido donde hay cientos de motos circulando…. Es una locura montarte en ellos y los trayectos son bastante largos, pero el precio es de risa, así que si no queréis gastar mucho…

Otra opción para largas distancias es ir en taxi. Yo no cogí ninguno, así que lo único que puedo decir es que me dijeron que son bastante caros. Para los autobuses, no hace falta regatear el precio porque tampoco hay mucho que bajar… Además de que suele ser precio cerrado. Pero para los tuk-tuks sí. Si forzáis, podéis llegar a pagar la mitad.

Alojamiento

A través de Booking, buscad siempre los alojamientos con mayor puntuación, especialmente en localización y limpieza. Hay sitios para todos los gustos: Resorts carísimos, hoteles asequibles y casas donde cuidan cualquier mínimo detalles. En general, me alojé en casas de gente de allí, que además de ser baratas, nos servían un desayuno local como el que ellos toman. También nos contaban cosas de su cultura e historia, lo cual es muy interesante.

Comida

La comida me gustó muchísimo. Soy amante del picante, y aquí la comida picaba un poco; pero si no os gusta, tranquilos porque el picante siempre viene indicado o hay que pedirlo. Recomiendo probar el Kottu, el Roti, el Curry y el Devilled Chicken, entre otros. La cerveza la encontraréis prácticamente solo en restaurantes de turistas, ya que no les está permitido servirla. Cuando preguntes por cerveza, en los sitios en los que no tienen, te dirán que tienen Ginger Beer. Y ESO NO ES CERVEZA, ¡POR DIOS! Es un refresco de ginger, que está bueno pero no tiene ni alcohol ni sabor a cerveza.

Sobre los precios para comer, dependerá de si vais a sitios turísticos o sitios de locales. Por ejemplo, en cuanto a restaurantes, en los de los locales pagaréis unos 2 o 3 euros por comer, mientras que en los turísticos… puede ascender a más de 20 euros. Y aunque os podría seguir contando cositas, lo iré haciendo a lo largo del itinerario… ¡Empecemos!

Día 1: Galle y Unawatuna.

El aeropuerto al que suelen llegar los vuelos internacionales está cerca de Colombo, la capital. Os recomiendo que cambiéis en el aeropuerto unos 50€ para ir tirando, pero no más, ya que el cambio no es el mejor… En Colombo no paré a ver nada y me fui directamente a Galle. Primero hay que coger un bus desde el aeropuerto hasta la estación de autobuses de Colombo. Lo más fácil es preguntar por allí. Y una vez alllí hay que coger otro bus que vaya a Galle. Otra opción es coger un tren, pero suelen salir solo 2 al día. En Galle hay un banco en donde el cambio está bien. O también podéis preguntar en las joyerías. En general, en las joyerías  a lo largo de la isla es donde mejor se encuentra el cambio.

Una vez en Galle, hay que visitar el Faro y la Jungle beach. De aquí cogí un tuk-tuk hasta Unawatuna Beach donde pasé la noche. Os recomiendo que vayáis a cenar a cualquiera de los restaurantes en la playa 🙂

Día 2: Playas del Sur.

Alquilamos motos y nos hacemos un día de ruta por las playas de la zona:

Hikkaduwa. Una playa con muchos turistas y poco que ofrecer…. Pero la ruta en moto hasta allí mereció mucho la pena 🙂

Vienna Beach. Esta playa que me encontré de casualidad y no es fácil de encontrar. Volviendo de Hikkaduwa en dirección a Unawatuna, simplemente vi la playa y tuve que parar. Me pareció preciosa, además de salvaje y natural. Y no había absolutamente nadie. Tenía una rueda colgada en una palmera. En Google Maps pude ver que estaba más o menos en Boosa y se llamaba Vienna Beach. MUY RECOMENDABLE.

Unawatuna. Yo estuve solo por la noche cenando, pero es también uno de las más conocidas.

Wijaya y Dalawella. A estas playas se accede a través de un restaurante, pero se puede entrar sin problema. Yo no vi otra entrada, pero quizás la hay. En Wijaya se puede hacer una foto muy bonita sobre una roca durante el atardecer. Y en Dalawella, que está conectada y es difícil diferenciar una playa de la otra, se puede pasar parte de la tarde en uno de los ‘chiringuitos’ con música que podéis encontrar.

Koggala y Weligama. Estas son las playas más famosas para ver a los pescadores zancudos. Para poder hacerles una foto, hay que pagarles 300 rupias. Lo mismo pasa con la típica foto en la liana colgando de una palmera… Como saben que los turistas quieren esas fotos, están haciendo negocio con ello.

Por la noche, dejamos las motos y cogemos un tuk-tuk hasta Mirissa Beach, donde pasamos la noche.

Día 3: Mirissa y rumbo a Ella.

Por la mañana nos levantamos y vamos a pasar la mañana a las playas de la zona de Mirissa. La playa de Mirissa es turística, pero no está abarrotada y es igualmente bonita. La pequeña cala que hay allí, conocida como Secret Beach, sin duda, es impresionante. La encontraréis de camino al monte lleno de palmeras donde se hace una de las fotos más bonitas de la isla. Se encuentra al extremo izquierdo (mirando hacia el océano) y hay que ir andando.

Al medio día, nos fuimos en tuk-tuk hasta  la estación de autobuses de Matara y cogimos un bus hasta Ella ( 5 o 6 horas). Llegamos a Ella al anochecer y nos encontramos con que estamos en la ciudad con más turistas y ambiente nocturno del país. Al menos, de los sitios en los que yo estuve. Os volveréis locos con tanto bar/restaurante, porque hay muchísimos y casi todos merecen mucho la pena. Algunos de ellos son:

360 Ella: Hay muchísima variedad de platos y está todo increíble. Además sirven alcohol y por la noche hay música en directo. Es un poco más caro que otros lugares.

Matey Hut: Es una especie de cabaña, donde además dan clases de cocina. La comida me pareció que estaba increíble, de los mejores sitios que probé en el país. Aquí no sirven alcohol y el sitio es pequeño.

Cafe Crave: El desayuno está bien y el restaurante es como una cabaña de bamboo.

Cafe Chill: Es el típico restaurante de turistas con hamburguesas y pizzas, pero en la parte de arriba se puede tomar una cerveza sentado en un puff y escuchando música chill. Eso sí, suele estar hasta arriba, por lo que recomiendo ir antes de que se haga de noche.

Día 4: Ella.

En Ella es donde más cosas hay para ver y visitar, sin tener que moverte a dormir a otra zona. Yo pasé aquí 2 días y 3 noches. En cuanto al alojamiento, mi mayor recomendación es que si queréis salir por la noche y no depender de una moto o tus-tuk, intentéis coger uno que no esté lejos de la calle principal. Algunos alojamientos están en plena naturaleza, lo cual es increíble. Yo me alojé en el Rawana Fall View Guest House y las vistas a la cascada eran alucinantes. Pero dependíamos siempre de las motos o del tul-tuk para salir a cenar.

Hay gente que viene a hacer las excursiones a pie y pasar aquí una semana. Si quieres ver todo lo que hay por la zona, te recomiendo que alquiles una moto. Yo estuve regateando en muchos lugares y conseguí alquilarla por 1200 rupias/día, aunque en todos los sitios me pedían 1500 rupias.

El primer día aquí nos llovióun poco, por lo que no hicimos demasiado. Fuimos primero a la Uva Halpewatte Tea Factory, donde nos explicaron como seleccionan las hojas del té, el proceso de producción, cómo distinguir un té de calidad de uno malo, etc. Esta visita es muy interesante, dado que estamos en uno de los países de mayor exportación de té del mundo. La mayoría de las plantaciones del famoso té de Ceilán se encuentran en Nuwara Eliya. Si tienes tiempo, te recomiendo que vayas, aunque si no es así, puedes ver las plantaciones de té de la Uva Halpewatte Tea Factory en Ella, cuyas vistas son impresionantes.

Este día también fuimos a ver las Ravana Falls, que se encuentran muy cerca de Ella. Hay muchas cascadas por la zona, pero esta es una de las más grandes y que más cerca se encuentran. También podrás ver muchos monos cerca de la cascada. ¡Y con muchos, me refiero a decenas! Y son tan…¡.MONOS! 🙂

Día 5: Ella.

Nos levantamos a las 5 y media de la mañana para que nos de tiempo a hacer todo lo que nos queda. Mi recomendación es que, si os hace buen tiempo, intentéis dividir las actividades entre los dos días, para no tener que pegaros la paliza que me tuve que pegar yo. Lo primero que hicimos fue ir al Nine Arch Bridge. Lo bueno de ir a esta hora es que había muy poca gente. Para encontrar el acceso, si estáis perdidos, no os preocupéis porque la gente que vive por allí os acompañarán  y os indicarán el camino. Al final os pedirán dinero, pero le podéis dar lo que queráis. Lo que más me impactó fue ver el puente desde abajo, pero la vista en general, desde cualquier ángulo, impresiona. Y el lugar es muy de película.

Tras terminar, volvimos al hotel a desayunar y nos fuimos a las Diyaluma Falls, que están a 1 hora y media de Ella. Al llegar a donde Google Maps indica como que has llegado, verás la cascada, pero desde abajo. Lo que merece la pena de esta visita es subir al nacimiento. Para subir, la única forma posible es con un local que te indique el camino. Se te acercará alguno diciéndote si quieres subir. Antes de nada, trata el precio y… ¡prepárate para la aventura! Verás diferentes cataratas mientras vas andando por plena montaña. En algunas zonas te podrás bañar, y también es probable que te cruces algún animal. Yo me crucé con una vaca 🙂

Si disponéis de tiempo, podéis pasar allí parte el día porque merece la pena. Aunque es algo que tenéis que hablar con el local que os acompañe, ya que ellos suelen subir montados en las motos de la gente (hay que hacer unos 10km  en moto montaña arriba y luego el final del recorrido es andando por senderos un poco empinados, pero nada peligroso). Y hasta que no terminas la excursión, ellos no tienen forma de bajarse, además de que te podrías perder por mitad de la montaña. También vi gente que subía con locales, pero andando, lo cual supongo que llevará unas cuantas horas.

De aquí, volvimos a Ella y fuimos a ver el Little Adam’s Peak. Dicen que no se parece demasiado al Adam’s Peak, el cual recomiendan mucho. Pero si no dispones de tiempo para ir hasta allí, con el pequeño te puedes hacer una idea. La vista es bonita, pero nada espectacular.

Día 6: Tren Ella-Kandy.

Nos levantamos temprano y vamos a la estación de tren sobre las 6 a.m. para coger el famoso tren Ella-Kandy. Lo mejor es ir en segunda clase, ya que se pueden abrir las puertas para ver mejor el paisaje y hacerse fotos. El trayecto es increíblemente precioso. Me atrevería a decir que son de las vistas más impresionantes que se pueden vislumbrar desde un tren, sobre todo cuando se cruza la zona de Nuwara Eliya, donde hay numerosas plantaciones de té. Coger este tren es una de las actividades obligatorias que hacer en Sri Lanka.

Kandy es una ciudad grande y bastante caótica, en comparación a otras zonas del país que se mantienen poco pobladas y en un entorno más natural. En Kandy hay varios templos que visitar. Por ejemplo, El Templo del Diente de Buda. Yo no llegue a entrar porque estaba lleno de turistas y no me apetecía, pero si tenéis tiempo, ¿por qué no?

Sin embargo si que fui y entré al Buda gigante de la montaña, conocido como Bahiravokanda Vihara Buddha Statue. Desde fuera y una vez de noche, merece mucho la pena. Hay varias estatuas gigantes de Buda en la isla y cada una es diferente de la otra. Si no podéis ir a ver esta, buscad las que hay por la isla para ir al menos a visitar una, porque son gigantescas como en pocos sitios las veréis.

Kandy también es un buen sitios para comprar souvenirs, ya que son más baratos. También es donde más farmacias vi, que nunca se sabe cuando te pueda hacer falta algo… Pero aunque me gustó el lugar, no es una visita obligatoria.

Día 7: Dambulla y Hurulu Eco Park

Nos levantamos y desde Kandy cogemos un bus a Dambulla. Una vez allí, nos dirigimos a preguntar por un autobús que pretendíamos coger hacia Sigiriya. Pero nuestros planes cambiaron por completo al empezar a hablar con el conductor de un tuk-tuk. Hicimos el trato de que, nos llevaba a comprar comida y cambiar dinero en una joyería, además de llevarnos después a visitar las Dambulla Caves.

Tras la visita, nos llevaría con su hermano, quien organizaba safaris. Nos contó que en ese momento los elefantes se habían movido al Hurulu Eco Park (nosotros queríamos haber hecho el Safari en Minneriya o Kaudulla) y que el safari en otra zona no merecía la pena en esa época porque no veríamos nada. Y al terminar el safari, nos llevaría a Sigiriya a nuestro alojamiento. Pues bien, todo esto nos costó 33 euros por persona. La verdad es que cuando nos lo ofreció, ni nos lo pensamos.

Tuvimos un ‘chofer’ durante todo el día, hicimos todo lo que teníamos que hacer (además de que nos guardaban las mochilas) y nos llevaron a casa sin tener que coger autobuses. Fue mucha suerte, y os aseguro que tras hablar luego con una familia en cuya casa nos alojamos un par de noches, alucinaron con todo lo que hicimos por ese precio. En cuanto a dónde hacer el safari, pues os cuento un poco. En Sri Lanka hay un total de 26 parques nacionales, y en cada zona verás animales distintos.

Además, dependiendo de la época del año, los verás o no, porque los animales van migrando. Yala es famoso porque allí hay leopardos. Minneriya es conocido por la cantidad de elefantes que puedes vislumbrar. Eso sí, cuanto menos famoso sea el parque, más barato será el safari y menos jeeps habrá.

Y es verdad que todos los elefantes estaban en ese parque en aquel momento. Al principio no vimos muchos, pero cuanto más se acercaba el atardecer, más elefantes veíamos. No sé cuantos vería exactamente, pero más de 60 seguro. Es cierto que había muchísima vegetación y no los veías al completo, pero me encantó la experiencia. Lo único malo fue que había muchos jeeps haciendo también safari (he de añadir que ningún jeep se acercó mucho y que intentaban alterar lo menos posible su habitat). Pero sin duda, fue una experiencia super recomendable… ¡Todos eran absolutamente preciosos!

Día 8: Sigiriya y Polonnaruwa

Nos levantamos en Sigiriya y fuimos en tuk-tuk a Polonnaruwa (1:30h). Lo hicimos en tuk-tuk porque, en donde nos alojábamos, el hijo tenía un tuk-tuk y fueron muy amables con nosotros. Nos llevó a Polonnaruwa y contactó con un amigo que era guía allí, haciéndonos también buen precio. Ir a la Antigua Ciudad de Polonnaruwa, sin guía, no tiene mucho sentido, ya que solo veréis ruinas.

Además cuesta entrar unos 18€ por persona, por lo que, en mi opinión, si se va, se hace bien (el guía venía solo con nosotros). Este te cuentan la historia, así te lo imaginas y no ves solo rocas. El recorrido duró 3h y le pagamos al guía, entre mi pareja y yo, unos 12 € los dos.

Lo que os recomiendo es que no reservéis nada previamente, ya que allí puedes tratar el precio. Allí os encontraréis un gran número de guías en la puerta de la entrada al museo. Para moverte por la antigua ciudad, necesitarás transporte (puedes alquilar bicis, motos, un tuk tuk, etc.). Nosotros nos movimos por allí en tuk-tuk y el guía se montó con nosotros.

Al terminar, volvimos a Sigiriya y fuimos a ver el atardecer a a Pidurangala Rock. Las diferencias entre Pidurangala Rock y Sigiriya Rock son el precio y la cantidad de turistas. La primera me costó 500 rupias (2,5 €), mientras que la segunda vale unas 2250 rupias (11,5 €). En cuanto a la gente, en la primera había pocas personas, aunque el final del recorrido para subir era un poco complejo. Y las vistas desde esta, eran las de Sigiriya Rock. Al bajar se nos hizo completamente de noche y no se ve nada, por lo que recomiendo llevar un móvil para alumbrar.

En cuanto a mi alojamiento en Sigiriya, lo escogimos porque era el mejor puntuado en Booking. El sitio se llama Rock Lake Home Stay  y se trata de una familia que alquila dos habitaciones con baño, completamente habilitadas para el turismo. Las puertas dan a la parte externa de la casa, junto al jardín, por lo que no convives en la misma casa que la familia. Además la propietaria es una gran cocinera 🙂 Sin duda es un sitio… ¡MUY RECOMENDABLE!

Lo mejor de Sigiriya, sin duda, fue lo salvaje que era todo. Cuando iba en tuk tuk, había elefantes cruzando la carretera… Simplemente IMPRESIONANTE. Es verdad que paraban un poco el tráfico y era peligroso, pero me pareció increíble poder verlo tantas veces 🙂 Además en Polonnaruwa se ven las diferentes especies de monos que hay en la isla, que son 3. ¡En esta zona del país es dónde más animales vi!

Día 9: Rambukkana y The Elephant Freedom Project

De Sigiriya fuimos en tuk-tuk a Kurunegala, donde cogimos un autobús a Rambukkana. Una vez en Rambukkana, cogimos un tuk-tuk hasta el Elephant Freedom Project. Este se trata de un proyecto que intenta salvar a los elefantes en cautiverio de trabajar transportando madera o como ‘animales de feria’. En aquel momento, tenían a Kumari, que solía trabajar en sitios montando a turistas sobre ella. Lo cual, muchos hemos hecho (yo lo hice en Tailandia) y otros muchos quieren hacer. Y esto sucede debido al desconocimiento. Lo que muchísima gente no sabe es que, al montarnos sobre los elefantes, les estamos haciendo daño y causando sufrimiento. Pues, aunque parecen animales fuertes, y lo son, su columna vertebral es muy frágil.

Aquí se acompaña al elefante en su paseo, además de bañarlo y darle de comer. No es una atracción turística masiva, por lo que hay que reservar con antelación. Lo que quieren es proporcionarle un lugar mejor donde vivir. Es cierto, que al final es un negocio más a costa del elefante. Pero también es verdad que el proyecto nace de algo bonito.

Lo que merece la pena es estar tan cerca del elefante, verlo y poder tocarlo, además de que te cuentan muchos datos curiosos sobre ellos. Pero también es cierto que al final es una atracción turística más, por mucho que sea con un buen fin. No considero que sea una experiencia increíble, pero si os gustan mucho los elefantes, como a mí, este es el mejor sitio donde estar con ellos en Sri Lanka. Por ejemplo, muy cerca está el famoso Pinnawala Elephant Orphanage, que es el orfanato más antiguo del país.

Estuve leyendo comentarios sobre el sitio, y parece ser que muchos elefantes están encadenados al suelo, para que los turistas se puedan hacer la foto con ellos de fondo. Por favor, no vayáis a estos sitios donde tratan a los animales de esa manera. En mi caso, según nos contaron, Kumari tiene que dormir con cadena, porque su dueño se la alquila con esa condición… No sé si esto es verdad, ya que he leído lo mismo sobre otro elefante que también tuvieron aquí y es mucha casualidad… La visita cuesta unos 30 €, que dicen utilizar para salvar a más elefantes (en Sri Lanka no se pueden comprar elefantes, pero lo que hacen es alquilárselo a su dueño). Aunque también es un negocio al fin y al cabo.

Paseas con el elefante, le das de comer y lo bañas. Además, el cuidador le acompaña todo el tiempo, y de hecho lleva siempre consigo un palo punzante, que no le vi utilizar y que se supone que tiene que llevar porque así lo dicta la ley en Sri Lanka. Pero nos dijeron que jamás lo utilizan, lo llevan solo por la calle (porque todo lo que haces con el elefante sucede en la calle y alrededores). No sé si todo esto es verdad, pero sí es cierto que no vi nada raro. Lo que menos me gustó fue que al final de la visita, nos llevaron cerca del Pinnawala Elephant Orphanage, donde hay una fábrica de papel que se hace de las heces de los elefantes.

Esa última visita me pareció una atracción totalmente turística, que además estaba en la zona donde se encuentra el otro orfanato en el que explotan a estos animales. No me fui con muy buen sabor de boca, especialmente por esto. Al terminar el día, dormimos en Rambukkana, donde os aviso que no hay absolutamente nada, por lo que recomiendo que si podéis, evitéis pasar por aquí la noche.

Día 10: Fin del viaje y vuelta a Madrid

Al día siguiente nos fuimos en tren hasta Colombo Fort, y desde aquí en tuk-tuk al aeropuerto. En total fueron 9 días recorriendo Sri Lanka, pero 12 viajando. Fue un viaje muy express y muy intenso, y es cierto que no descansé nada. Pero, os aseguro que no cambiaría nada de cómo hice el viaje. A mi me gusta viajar así, pero si vais buscando unas vacaciones para descansar, quizás necesitéis más de 2 semanas para llegar a hacer lo mismo de manera más tranquila. Yo solo puedo decir que, sea como fuere, Sri Lanka siempre nos atrapará a todos, porque tiene una belleza natural diferente al resto de lugares y que la hace muy especial. Y mi mayor consejo es que vayáis antes de que se convierta en la mayor atracción turística de todas, como ya ha sucedido con otros países del estilo.

Sri Lanka, solo pienso en volver a verte pronto 🙂

Estefanía Martínez

About Estefanía Martínez

Como Directora de Arte y como persona, mi deseo es inspirar y motivar a la gente a que viajen y se reinventen nutriéndose de nuevas culturas y lugares.

Leave a Reply