Francia es mundialmente conocida por la capital del amor. Pero lo que probablemente no te han contado es que tiene algunas de las playas más bonitas del mundo. Eso sí, empieza a ahorrar con tiempo porque Francia no es un destino apto para todos los bolsillos. Sin embargo, os voy a dar consejos útiles de cómo viajar  económicamente por la Costa Azul de Francia.

Mi viaje por la Costa Azul duró 9 días y el presupuesto fueron alrededor de 900 euros. Y siendo sincera, aunque suena caro (lo sé), para viajar por esta zona de ricos.. es bastante barato. Viajar económicamente por la Costa Azul es el resultado de un viaje con escasez de comidas y cenas en restaurantes. Pero oye, ¡todos los viajes no pueden ser perfectos! No disfrutarás de lujos porque te estás yendo a un destino caro, pero bueno, sino puedes esperar a que te toque la lotería para ir… 🙂

Y ahora os voy a contar el recorrido que seguí, para los valientes mochileros que aún os sigáis planteando este viaje ¡(es broma!). La ruta que hice fue de Marsella a Mónaco y vuelta a bajar. El vuelo de llegada y salida desde Marsella es la mejor opción. Además me salió por cerca de 60 euros con Ryanair en el mes de junio. Este es el mejor mes para viajar, pues aún no ha empezado la temporada alta de verano y el bolsillo lo agradece bastante.

Marsella

Marsella ofrece muchas actividades y recomiendo pasar allí un par de días. Aunque la verdad es que la ciudad no me gustó, sus alrededores sí que son bonitos. Desde el puerto se puede coger un ferry para ir a alguno de los archipiélagos que hay cerca de su costa. En mi caso, fui a pasar la tarde al archipiélago de Frioul. Allí no hay más que un agradable paseo y un chapuzón en su playa, pero nada en especial. También merece la pena la zona de Les Goudes, que es famosa por sus calanques y pequeños pueblos de pescadores. Pero para mi gusto no fue nada wow.

Si queréis playas de arena blanca donde tumbarte y relajarte…. Marsella no es el lugar. El tipo de playas que aquí se encuentran, son en su mayoría calanques (bahías entre paredes empinadas de roca). Hay muchas y la gran mayoría son de difícil acceso. Con esto quiero decir que harás deporte para llegar (lo positivo es que bajarás tanta baguette…). El agua es azul turquesa y en muchas no hay nada de arena, aunque las vistas son inmejorables. Otra opción es recorrer las calas en yate, aunque en mi caso aún no me planteo meterme en hipotecas…

Dentro del Parque Nacional de Calanques hay muchas y bajando hay dos que se encuentran fácilmente siguiendo los caminos entre montañas. Aquí no hay ni restaurantes ni tabernas, así que antes de ir haz una visita al supermercado, ¡que toca excursión por la montaña!

Cassis

Cassis es un pueblito de pescadores que recomiendo (pero para una mañana como mucho). Está lleno de restaurantes y junto al puerto se encuentra la playa de Cassis, una playa muy normalita de arena y que siempre está llena de gente. Aunque el pueblo es muy turístico, me pareció bonito y con mucho encanto. Cerca del pueblo se encuentra Port Miou, que es una calanque de fácil acceso y llena de embarcaciones a ambos lados. Otra calanque también conocida y que se encuentra muy cerca es la de Port Pin. Aunque no tuve tiempo de ir, me la recomendaron.

De aquí fui en coche hasta Thèoule-sur-mer, pasando por Saint-Tropez. En este último no paré, pero las vistas conduciendo por la costa eran como en las películas. Fui directamente al Parque de la La Pointe de l’Aiguille. Desde una especie de mirador con aparcamiento, se pueden bajar unas ecaleras y se cruza parte del parque, llegando finalmente a un par de calas. Aunque son rocosas, son diferentes a las calanques de Cassis y Marsella. Sus paredes de roca son color marrón tierra y el agua es más tirando a verde turquesa. Eso sí, si quieres echar aquí la siesta… ¡suerte!

Cannes

En Cannes no hice parada, pero estuve trabajando allí hace unos años durante el Festival de Cine de Cannes y… no hay mucho que hacer. Además, los precios son desorbitados y todo está dirigido a un turismo de lujo. Sinceramente, pasaría por aquí y pararía a verlo y me iría. Durante el festival es una pasada estar allí, pero el resto del año, es similar a Marbella pero al estilo francés y sin opciones de ocio para los bolsillos más limitados.

Cerca de Cannes está Antibes. Las playas son como las de Cannes y los precios más aceptables. Si queréis daros un chapuzón y tomar el sol sobre la arena, algunas de sus playas son la de Juan les Pins y La Salis.

Niza

En Niza también hay playa, pero las hay mucho más bonitas fuera de la ciudad. El puerto tiene barquitos y por la noche se ve toda la ciudad iluminada desde el paseo marítimo. Una playa que me gustó mucho fue La Petite Afrique en Beaulieu-sur-Mer, muy cerca de Niza. La playa es de arena con palmeras y el agua es un poco transparente.

Monte-Carlo

De Niza a Monaco hay tan solo 21 kilómetros, por lo que es muy común cruzar al país para visitar Monte-Carlo. Con ir a pasar la mañana es más que suficiente, ya que la ciudad es pequeña y se ve rápido. Lo que merece la pena es hacer en coche el circuito de Fórmula 1, entrar al casino y… ya. De nuevo, es un destino de lujo no apto para todos los viajeros.

Hyères

Volviendo a bajar hacia Marsella, hice parada en Hyeres para coger el ferry a una isla. El pueblo es bonito y por la noche tiene ambiente de bares y restaurantes. Además, sus calles empredradas le daban un encanto diferente a otras zonas de la costa.  Al comienzo de la publicación he dicho que Francia tiene algunas de las playas más bonitas del mundo… Y me refería a las playas de la isla de Porquerolles.

La isla tiene un único pueblo donde viven unas 200 personas en un espacio que hoy es un Parque Nacional y área protegida de Francia. La gente se mueve en bici o caminando por la isla. No hay coches y tampoco me pareció ver hoteles. La mayoría de la isla es naturaleza y las playas son impresionantes. Notre-Dame es la más conocida, pero el resto no tienen nada que envidiarle. Las playas de la isla están rodeadas por vegetación y una de sus mayores bellezas es la mezcla de arena blanca y agua azul turquesa, con el verde intenso de los árboles que la rodean.

Me recordaba mucho a las playas de Jervis Bay en Australia. Y otro de sus mayores atractivos era que no había gente. Me habría quedado allí junto a mi pareja durante otros 9 días… Recomiendo que os informéis sobre alojamientos en esta isla y vayáis a pasar unos días, porque es de los lugares más naturales, poco explotados y bellos que he visto en Europa.

Y como os decía al comienzo, el viaje fue más barato de lo habitual dado a que no fui a hoteles, sino apartamentos de Booking y Airbnb. También evitamos algunos peajes cuando lo consideramos, pues en Francia los hay por hasta 20 euros. Y habiendo hecho todo el viaje en coche, si  se suman los peajes, el alquiler de coche y la gasolina, al final es un gasto desorbitado.

También comprábamos comida en bakeries y supermercados, ya que  es mucho más económico comer algo en la playa y, por las noches, preparar la cena en casa. Sé que eso no suena a las mejores vacaciones, pero oye, si lo importante es el lugar, da igual el cómo. Y he de decir que aunque no disfrutamos de restaurantes, sí que lo hicimos con la gastronomía. Que aunque compres en el supermercado, ¡hay muchas otras cosas que no son bocadillos! Los supermercados allí son una locura, nada que ver con España, pues encuentras muchos platos preparados y productos delicatessen.

En resumen, la Costa Azul de Francia es un destino de gente de dinero, pero se puede conocer de otra forma, enfocándolo más hacia sus playas y menos hacia el lujo. Aunque ya todo depende de los gustos y por desgracia… ¡del bolsillo!

Estefanía Martínez

About Estefanía Martínez

Como Directora de Arte y como persona, mi deseo es inspirar y motivar a la gente a que viajen y se reinventen nutriéndose de nuevas culturas y lugares.

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