Croacia ha sido durante los últimos años el destino estrella del turismo joven: playa y fiesta… ¡por buen precio! Sin embargo, os voy a contar la otra cara del país: Parques naturales con cascadas impresionantes; historia y cultura junto a la costa; playas de ensueño en muchas de sus islas… Suena a película, ¿verdad? Y si se le puede poner aún una guinda al pastel, recomiendo visitar los países que rodean Croacia, porque tras cruzar la frontera os encontraréis en un universo paralelo. ¡Cuantos choques culturales en tan pocos días! Si hay viajes que recomiendo de verdad, este es uno de ellos 🙂

Os voy a contar, un poco en resumen, el recorrido que hice durante 10 días. Traté de buscar el mejor itinerario adaptado a los lugares que quería visitar y el tiempo que tenía para hacerlo. Croacia está rodeada por 5 países: Eslovenia, Hungría, Servia, Bosnia-Herzegovina y Montenegro. Son demasiados países para tan pocos días, pero los más fáciles de hacer por cercanía y tiempo son Bosnia-Herzegovina y Montenegro. Si se tienen más días, yo quizás haría también Eslovenia (me han hablado maravillas del país). Aunque no hay que perder de vista el tiempo que se tarda en subir hacia arriba.

Mi viaje empezó en Dubrovnik (los vuelos desde Madrid son más baratos a Dubrovnik que a Split). El vuelo lo hice con Norwegian por 200€ a principios de septiembre. Os recomiendo viajar en este mes, ya que había mucho menos turismo. La vuelta también la hice desde Dubrovnik, pero no por ello se pierde tiempo en volver a bajar.

Si se cogen diferentes rutas, se ven sitios tanto al ir subiendo como al volver. Como se ve en el mapa, la zona sur de Croacia es muy estrecha. Tanto que hay una parte que realmente no es croata, sino que pertenece a Bosnia-Herzegovina. Este país tan solo tiene 20 km de costa por el Mar Adriático. Esto quiere decir que desde Dubrovnik (al sur) hacia el norte del país, hay que, o bien coger un barco, o bien cruzar la frontera a Bosnia-Herzegovina (durante 20 km solo) y volver a cruzar la frontera a Croacia. Por cierto, para cruzar las fronteras es necesario que llevéis el pasaporte.

La Green Card para cruzar las fronteras

Aquí comienza el problema a la hora de alquilar un coche. Las compañías de alquiler intentarán cobrarte la Green Card, una tarjeta que te permite circular por otros países como Bosnia-Herzegovina cuando alquilas el coche en Croacia. La reserva la hice a través de Avantcar y la empresa de alquiler se llamaba FireflySon unos estafadores, porque en ningún momento nos avisaron de que fuera obligatorio pagar por la Green Card. Y una vez en Croacia, nos obligaban a pagar 70 euros por la tarjeta, o si no no se nos entregaba el coche, que además ya estaba pagado.

La atención al cliente de Avantcar ni siquiera nos cogía el teléfono… De hecho, leí en internet que se suelen pagar 25 euros por la tarjeta. Además, ni si quiera nos la pidieron en las fronteras, solo los pasaportes. Quizás es  mejor llevarla porque si te la pidieran y no la tuvieras, no podrías pasar. Pero os recomiendo que NO alquiléis coche a través de Avantcar.

Día 1 – Dubrovnik (Croacia)

Dubrovnik es una ciudad a la que le dedicaría un par de días, pero puesto que la intención era visitar cuanto más mejor, yo solo estuve la primera noche del viaje y la última. Lo imprescindible es el casco antiguo, al que se accede cruzando la Puerta de Pile. Pasear por las murallas es la actividad principal y obligatoria en Dubrovnik. La entrada principal comienza justo al principio de la calle Stradun. Durante el día, hay tours de Juego de Tronos, ya que aquí se han grabado escenas de la serie. El casco antiguo es espectacular y está rodeado de vida, con muchísimas tiendas, bares y restaurantes. Además, impresiona bastante ver los escenarios de la serie en la vida real.

Para dormir, la zona más económica  es el puerto de Dubrovnik. Está a un paseo largo del casco antiguo, pero la diferencia de precio es considerable. Además, allí encontré el mejor cambio de euro a kuna, que es la moneda oficial de Croacia. Creo recordar que fue a 7,40 kunas el euro (1 euro = 7,44).

Los alojamientos más económicos en Croacia son los Sobes, que son casas en las que los propietarios alquilan habitaciones. Hay de diferentes tipos y precios:  desde casas en las que el propietario no cohabita con los inquilinos y las adapta a los turistas con características similares a las de un hostal; hasta habitaciones alquiladas como si de un Airbnb se tratara. Puesto que la oferta hostelera es escasa y el turismo ha incrementado, es muy común encontrar este tipo de alojamientos.

Día 2 – Risan y Perast (Montenegro)

Desde Dubrovnik, Montenegro está a 1:30h en coche.  Se trata de un país muy pequeño y lo más importante que tiene para ver son las bocas de Kotor. Esta bahía se ve desde la carretera durante todo el trayecto y se encuentran muchas zonas con escaleras para acceder fácilmente al agua y darte un baño. Las vistas son impresionantes, ya que te puedes bañar rodeado completamente por montañas y el agua está muy tranquila y clarita.

Risan es una aldea muy pequeña, pero muy encantadora con sus pequeños callejones empedrados. Y Perast es similar pero mucho más turístico. Aquí lo más llamativo es una pequeña isla llamada Our Lady of the rockHay muchos barqueros que ofrecen llevarte hasta allí por poco dinero, pero según me han dicho hay poco que ver.

La moneda montenegrina oficial es el Euro. Para comer, los restaurantes típicos son las Konobas, que ofrecen platos tradicionales de la cultura culinaria dálmata. Se enncuentran prácticamente en toda la costa adriática y ofrecen especialidades regionales. En estos restaurantes es donde se pueden probar los platos típicos croatas y además sirven grandes cantidades por precios bajos. El cevapi, la patiscada y las ostras son algunas de las comidas típicas que más me gustaron.

Día 3 – Ston (Croacia)

Desde Montenegro, lo más recomendable es volver a dormir a Dubrovnik o dormir en Bosnia-Herzegovina. Suena a locura, pero la frontera con Bosnia se pasa muy rápido y se evita la pesadilla de aparcar en la ciudad de Dubrovnik, además de que los precios son más bajos. En mi caso, pasé la noche en Ivanica (Bosnia), que está muy cerca de Dubrovnik.

Por la mañana fui a Ston (1:10h). Allí se encuentra la segunda muralla más larga del mundo, después de la Muralla China. Se conoce como Paredes de Piedra y mide 5 kilómetros. La conservación de la misma es impresionante, a pesar de la antigüedad, ya que su construcción se remonta al año 1333. Su acceso es posible desde uno de estos dos pueblos: Ston y Mali Ston. En esta zona se pueden comer las famosas ostras de Ston, que son las más conocidas en Croacia.

Después de recorrer la muralla, una parada que recomiendo muchísimo es en la playa de Prapratno, que se encuentra a 10 minutos en coche. Puedo afirmar que se trata de la playa más bonita que vi en Croacia. Además, no había prácticamente gente. Otro dato importante es que la playa era de arena, algo difícil de encontrar en Croacia, donde la mayoría de sus playas son de guijarros… Y este es un punto muy negativo de sus playas, la verdad. Lo que la gente local solía llevar a la playa era una esterilla de pilates, para así evitar el insoportable dolor de espalda :). De aquí fui a Drvenik (2h en coche) para coger el ferry a Hvar.

INFORMACIÓN IMPORTANTE

¡Para meter el coche en el ferry hay que estar 1:30h/2h antes! El precio del ferry varía, dependiendo de la distancia del trayecto y del tamaño del coche. También, si se coge ferry sin coche, el precio es inferior. La empresa oficial para coger cualquier ferry en Croacia es Jadrolinija y en su web podréis consultar precios y horarios para cualquier fecha. Desde Dvrenik llegamos a Sucuraj (Hvar) y allí pasamos la noche.

Día 4 – Hvar

Hvar es conocida internacionalmente por la fiesta que ofrece al turismo más joven. Pero su mayor particularidad es que se trata de la isla de la lavanda, pues entre julio y septiembre se pueden encontrar los campos teñidos de color lila. El olor de la isla es una de sus insignias y aunque el resto del año no se puedan ver los campos de lavanda, se pueden comprar muchos productos elaborados con estas flores. La gente me hablaba maravillas de esta isla y a mí personalmente me pareció un poco normalita.

Lo que más me gustó fue la parte de Jelsa y sus playas. También estuve en la cala que pertenece al Camping Holiday, que si soy sincera no se si es pública. Yo entré con el coche y aparqué y me estuve bañando sin ningún problema, pero no puedo asegurar si es de acceso privado o público. Esta zona me encantó. Luego con respecto al pueblo de Hvar, lo único que me pareció diferente fue la playa junto al Monasterio FranciscanoOtra recomendación es subir a la parte alta de la ciudad para verla desde arriba. También fui a otras playas de la isla, pero siendo sincera no me gustaron.

Día 5 – Hvar y Split

La llanura de Stari Grad, que es Patrimonio de la UNESCO, es un punto famoso para tomar fotografías. Y si estáis en la isla en julio o agosto, para poder encontrar los campos de lavanda tendréis que ir por la carretera vieja entre los pueblos Velo Grabje y Brusje. Yo no tuve la suerte de poder verlos, porque fui a finales de septiembre, pero seguro que merecen la pena. Esta carretera es un carril que no se encuentra asfaltado y que se encuentra yendo por la carretera vieja de Stari Grad a Hvar. 

Otra parada recomendada es en el pueblo Vrboska, también conocido como la pequeña Venecia. Se trata de una isla en medio de la bahía, que es accesible por muchos puentes, aunque tiene un único canal. A media mañana fui al puerto de Stari Grad, que es un buen sitio también para dormir además de Hvar. Desde aquí cogí el ferry hacia Split, cuya duración fue de 2h. A media tarde llegué a Split y solo dediqué la tarde-noche a esta ciudad. Me habría quedado aquí al menos un día más, porque la ciudad me encantó.

El casco viejo de la ciudad es donde se aglomeran la mayoría de los monumentos que hay que visitar. Creo que se ve relativamente rápido (al menos yo lo hice), aunque si eres de disfrutar con calma de las ciudades, en esta deberías pasar al menos el día completo. Lo que más me impresionó fue el Palacio de Diocleciano, además de que tuve la grandísima suerte de  disfrutar allí de música en vivo. Al lado se encuentra también la Catedral de San Domnius y de lo demás ya no os puedo hablar. Lo mejor que podéis haces es callejear la zona antigua.

Día 6 – Krka 

Desde Split fui a Krka que está a 1:20h en coche. Hay que coger un ferry de 20min para llegar al parque por la entrada oficial de Skradin (el ferry va incluido en el precio de la entrada). También está la entrada de Lozovac, que es para quienes quiere ir a la Isla de Visovac. La ruta más corta y es bonita, la de Stradinsky Buk. Lo bueno que tiene la entrada de Lozovac es que no hay que esperar al barco y está la gran cascada desde la parte alta del recorrido. Pero yo no hice esta parte, sino la otra.

Recomiendo ir muy temprano, pues a partir de las 11 am es imposible estar allí por la cantidad de gente que hay. De hecho, las cascadas son bonitas pero las avalanchas de turistas estropean mucho el parque. Después de pasar el día aquí, me fui a la zona del Parque de Plitvice a dormir (2:30h en coche).

Día 7 – Plitvice y  Zadar

A las 7:00 am estaba entrando al parque, nada más abrir. Pensaba que a esa hora no habría gente, pero algo sí que había. No me quiero ni imaginar más tarde. A esa hora hace frío aunque sea verano, así que llevad algo de abrigo. En cuanto al acceso al parque, hay dos entradas: la entrada norte, para ver los lagos inferiores, y la entrada sur, para los superiores. Hay varias rutas, variando en tiempo y kilómetros, así como las zonas del parque que se pueden ver. Yo hice la ruta C (4-5h, 8km).

Nada más entrar por la ruta C, hay un mirador con vistas a la cascada más alta del parque. Esta ruta es la más habitual, pues se ven las zonas más bonitas del parque, además de que su duración y dificultad es media. Sin duda alguna Plitvice merece muchísimo la pena, mucho más que Krka. Igualmente,  recomiendo ir temprano a ambos parques.

Desde Plitvice fui a Zadar (1:45h en coche) y por la tarde fui a ver el atardecer al Órgano de mar. Se trata de un órgano de mar instalado en el paseo marítimo de Zadar donde se puede escuchar cómo el mar compone su propia melodía. Esta es la mayor atracción turística de la ciudad, la cual también es famosa por sus atardeceres. Ver el sol caer escuchando la melodía del mar, con el cielo teñido de rosa, es recomendable, pero si Zadar te pilla de camino. Yo me desvié hacia allí porque soy una amante de los atardeceres y tenía que verlo, pero no hay mucho más.

Día 8 – Brac

Por la mañana fui a Split (1:45h) a coger el ferry hacia la isla de Brac. En 50 min llegué a Supetar (Brac). Pasé la noche en Postira. Es un pueblo muy pequeño, pero me gustó mucho el atardecer y el lugar donde me alojé. Se llama Apartaments Marija y para ser un alojamiento de 4 estrellas, me costó más o menos lo mismo que el resto de alojamientos en Croacia.

Día 9 – Brac y Makarska

El Cuerno de Oro aparece obligatoriamente en todas las listas de las mejores playas del mundo. Pero la verdad es que me decepcionó bastante. Era una playa más y estaba abarrotada de gente. Es verdad que era de las pocas playas de arena de Croacia y el agua era color turquesa, como suele ser en las playas del mar Adriático.

Sin embargo, creo que merece la pena verla desde arriba. De hecho hay un trekking de unas 2 horas a la cima de Vidova Gora (el pico más alto de todas las islas del Adriático). Pero no tuve tiempo de subir, así que no sé si vale la pena. La famosa playa del Cuerno de Oro se llama Zlatni rat. Desde aquí fui a Sumartin (35 min en coche) y cogí un ferry a Makarska, donde solo pasé la noche.

Día 10 – Mostar (Bosnia-Herzegovina)

Por la mañana crucé la frontera y me dirigí hacia Mostar (1:50h). En Bosnia hay muchas más cosas para ver, pero por cercanía y tiempo, solo fui a ver esta ciudad. De camino a la ciudad, se puede hacer también Kravica waterfall, que por lo visto es muy similar a Krka, pero menos turístico. Para llegar a Kravica, poner en el GPS el pueblo de Studenci, ya que desde allí hay indicaciones a las waterfalls (es difícil encontrarlas con el GPS).

En Mostar, cuidado con donde aparcas. Mejor pagar zona azul y transitada a dejarlo en un sitio alejado. En cuanto a la ciudad, tiene un encanto peculiar. Su Puente Viejo, declarado Patrimonio de la Humanidad en 2005, es su principal atractivo turístico. Cerca de un 45% de la población es musulmana y el resto croata. Las heridas de la guerra que horrorizó a Europa son visibles en su infraestructura. Y digo visibles porque se pueden ver literalmente agujeros de bala en muchos edificios.

Dejando atrás Mostar, bajé de vuelta a Dubrovnik (2:30h en coche) conduciendo durante todo el trayecto por carreteras de Bosnia-Herzegovina. Y lo que se puede ver un país poco habitado y desarrollado y… ¡os recomiendo que llenéis el depósito del coche aquí porque la gasolina es más barata! Este trayecto en coche fue toda una aventura y si Maps.me te indica que vayas por carriles de cabras como a mí, pues…¡puede que entres en pánico!. Pero igualmente, te recomiendo que vuelvas a Croacia por territorio bosnio 🙂

Mi resumen final, después de este extenso itinerario, es que fue un viaje muy frenético y variado. Entre mi pareja y yo hicimos el plan, estudiando las distancias y los lugares de interés, así como los momentos del día en el que queríamos visitar dichos sitios. El recorrido lo podéis hacer a vuestro gusto, dependiendo de muchos factores. Pero fuera de todos los lugares que yo visité, espero que los consejos generales os hayan servido de algo.

Croacia es un país espectacular que ofrece un viaje muy completo. Montenegro y Bosnia-Herzegovina son muy diferentes, pero pueden hacer de tu viaje uno más especial. Pero, si tu foco está en visitar Croacia, infórmate del resto de sitios que valen la pena, porque no me cabe duda de que los hay. Yo repetiría este viaje sin dudarlo, porque si hay países que enamoran, ¡Croacia es uno de ellos!

Estefanía Martínez

About Estefanía Martínez

Como Directora de Arte y como persona, mi deseo es inspirar y motivar a la gente a que viajen y se reinventen nutriéndose de nuevas culturas y lugares.

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