Un viaje recorriendo tres países y parando en sus respectivas capitales.
Comparten mucho en gastronomía, pero se diferencian en más que una simple moneda.
Cada una de estas ciudades tiene un encanto particular.
Praga hechiza, Viena engrandece y Budapest enamora.
La capital checa fue el punto de partida de mi viaje, aunque también se podría planificar haciéndolo a la inversa (Budapest, Viena y Praga). El desplazamiento entre países lo hice en tren y los precios del billete varían dependiendo de si se viaja sentado o sin asiento (el modo común de viajar para quienes hacen un interrail).
Otra recomendación es que no cambiéis todo el dinero en el aeropuerto. Por lo general, por el centro de las ciudades (pero no en las calles principales, sino en las paralelas) veréis numerosas tiendas de cambio de moneda y aquí es donde mejor suele estar el cambio). Y ahora… ¡QUE EMPIECE EL VIAJE!

 

PRAGA (República Checa)
Praga es una ciudad que se puede recorrer andando. De hecho, lo recomiendo. La capital checa se divide en Ciudad Vieja y Ciudad Nueva o Barrio Judío. Es fácil distinguir cada parte de la ciudad porque están separadas por el río Moldava. En Praga se utiliza la Corona Checa (CZK).
Mi mayor consejo para visitar la ciudad es que intentéis no ir en verano, especialmente en agosto, ya que lamento deciros que debido a la masiva cantidad de turismo que hay, sumado a las altas temperaturas durante la estación de verano, la ciudad resulta agotadora. El famoso Puente de Carlos está abarrotado de gente durante el día. Pero cierto es que los viajes en góndola al atardecer, al más puro estilo veneciano, son preciosos. Aparte, no son caros y se puede negociar el precio siempre y cuando os apetezca regatear en inglés. El inglés será el idioma con el que os podréis comunicar, pero en muchos lugares encontraréis indicaciones en español y su idioma oficial es el checo.
VIENA (Austria)
La capital austriaca es una de las grandes capitales musicales del mundo y meca de la filosofía. La ciudad ofrece un estilo señorial y emblemático y está repleta de palacios y museos. Por no hablar de su conocida Ópera de Viena, donde no pude disfrutar de una de sus obras; sin embargo en el mes de agosto se pueden realizar visitas turísticas en el interior de la misma.
Y si dicha sobredosis de cultura os abruma y necesitáis un chute de cafeína, os encontráis en la ciudad del café vienés. ¿Y a dónde ir a tomarlo? En internet veréis que el café Leopoldo Hawelka es el más famoso de la ciudad, ya que antiguamente era el lugar de encuentro de artistas y escritores. Personalmente no lo recomiendo pues el café que sirven es normal y corriente, además de ser extremadamente caro (un café solo cuesta unos 8 euros). Y si queréis degustar algo típico de la zona, el Schnitzel es el plato más conocido. Se trata de un filete empanado que no tiene nada de especial, pero es lo que se come por aquí.
La moneda de Austria es el euro y el idioma oficial el alemán.
BUDAPEST (Hungría)
La capital húngara me enamoró por completo. Me quedé embelesada con las vistas que se vislumbraban por la noche a la orilla del Danubio; sus puentes y edificios junto al río iluminados. La ciudad rebosa vida. Adamás, parte de su gran encanto es el estado de sus fachadas grises  y medio en ruinas. Por no hablar de los numerosos lugares históricos declarados Patrimonio de la Humanidad y  sus antiguas callecitas.
Además de recorrer la ciudad, atravesar sus preciosos puentes y subir a divisar las vistas de la capital húngara desde el Bastión de los Pescadores, otra visita obligatoria es la del Castillo de Buda. Bajo el castillo se encuentra el laberinto que, según se cree, fue dónde se tuvo encerrado en un calabozo a Drácula. Esta visita es aún más interesante si se hace a partir de las 18:00h a oscuras y con lámparas de aceite. En cuanto a sus numerosos baños de aguas termales… en agosto parecen piscinas públicas llenas de turistas. Creo que la gracia de estos baños es ir en invierno y cuando no haya tanto turismo.
El clima en Budapest en agosto es el promedio perfecto. En cuanto a la moneda, aquí se utiliza el Florín Húngaro (HUF) y el idioma es el húngaro, pero todos hablan inglés.
Cada una de estas ciudades tiene su propio encanto, pero si algo tienen en común es que… ¡LAS PINTAS SON BARATAS!
Estefanía Martínez

About Estefanía Martínez

Como Directora de Arte y como persona, mi deseo es inspirar y motivar a la gente a que viajen y se reinventen nutriéndose de nuevas culturas y lugares.

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