Apaguen todas las alarmas y abandonen la página de cancelaciones de vuelos de Ryanair porque… ¡Marrakech es una ciudad segura! En menos de 48 horas podréis sufrir los primeros síntomas de pánico tras el choque cultural, seguidos de una total y casi plena confianza al caminar por el laberinto de callejuelas que conforman la Medina.

En primer lugar, os informo de que si solo encontráis vuelos baratos a Marrakech, cuyos horarios son nefastos… ¡No os preocupes! La ciudad se puede ver en algo menos de 48 horas. Es verdad que resulta casi imposible visitar todos los puntos turísticos; pero lo mejor de la ciudad es la Medina. De hecho, si estáis buscando alojamiento, a través de Booking.com encontraréis lugares fascinantes, como el  Riad Chameleon, donde yo me alojé, que además de estar dentro de la Medina, muy cerca del Zoco, tenía una azotea con unas vistas increíbles. Era como un pequeño palacete al más puro estilo marroquí. Y hablando de la Medina, se trata de la Ciudad Vieja de Marrakech y se encuentra tras cruzar una de las 22 puertas de la muralla que la rodea. Esta muralla, de 19 kilómetros de longitud,  separa la Ciudad Vieja de la Ciudad Nueva. Una vez cruzas una de sus puertas, te adentras a un nuevo mundo.

Mi primer consejo es que descarguéis una de las siguientes aplicaciones: HERE WeGo o MAPS.ME. Cualquiera de estas dos aplicaciones cuenta con los mapas de todos los países, y cuando tengáis internet/wifi, descargad el mapa del país o ciudad que queráis descargar. Una vez tengáis el de Marrakech, ambas aplicaciones funcionan como cualquier otro GPS, pero calculan las rutas offline (sin necesidad de tener internet). Dentro de la Medina, os será bastante útil, porque si callejeáis un poco, la realidad es que os vais a perder. Aunque hay muchísimos callejones que ni siquiera aparecen en el mapa, siempre que estéis perdidos debéis intentar volver a una de las avenidas principales, que veréis fácilmente en el mapa  (por las cuales hay tiendas, bullicio de gente y coches circulando) o buscar la Plaza Jemma el Fna.

Ante todo, si os perdéis no preguntéis. Esto es algo que no podéis olvidar. Es más, aunque no preguntéis, se os acercarán marroquíes a ofreceros su ayuda. ¿Que por qué? Pues porque llevaréis tatuado en la cara que estáis perdidos. Si os perdéis, intentad que no se note demasiado. Mirad la aplicación, sin abusar de mirar hacia arriba buscando el nombre de las calles (o incluso si lleváis un mapa tradicional de papel, con marcas en los puntos que queréis visitar, evitad abrirlo en callejones donde no haya paso de turismo). No pretendo asustaros, pero se pueden llegar a poner muy pesados. Al final, lo mejor es decir No, gracias y comenzar a caminar. Esto es lo que hice todo el tiempo y me funcionó. Si les prestáis la más mínima atención, os seguirán y luego os pedirán dinero por su ayuda (incluso si no les hacéis caso, a veces os seguirán y tendréis que marcharos insistiendo en que no necesitáis ayuda). Al veros pueden llegar a saber si es vuestro primer día en Marruecos,  o si ya lleváis allí varios días. Creo que lo notan en el miedo o seguridad con la que nos desenvolvemos. Pero tranquilos, porque no es una ciudad peligrosa. Es cierto que nunca hay que confiarse en ningún lugar, pero podéis estar tranquilos.

Una vez dentro de la Medina, os aconsejo que os recorráis el Zoco: Candelabros, alfombras, bisutería, cuero, frutos secos, dulces, incienso… Sin olvidar la suciedad y los malos olores. Pero no querréis salir de allí… ¡sin comprar de todo! Y mencionando las compras, si queréis llevaros regalos por el mejor precio… ¡no puede faltar el regateo! Esto depende de cada persona, pero como buena regateadora que creo ser, os aconsejo que, cuando veáis algo que os interese comprar, primero preguntéis el precio. Una vez os digan su precio en Dirhams (que os sonará a muchísimo dinero, pues por ejemplo 10 euros son unos 112 dirhams), mi recomendación es que le digáis que eso es muy caro y entonces os preguntarán que cual es vuestro precio. Yo siempre digo menos de la mitad de lo que me han pedido. Siempre dicen que no de primeras, pero tenéis que saber jugar vuestras cartas y si no ceden finalmente por la mitad de lo que ellos os pedían, os marcháis.

Algo que me llamó la atención en Marruecos, que no he visto en ningún otro lugar, es que los vendedores te siguen corriendo por el Zoco. Se hacen los duros cuando les dices el precio que quieres pagar, pero la mayoría acaba cediendo, ya que siguen ganando ellos. Como saben los precios en Europa, elevan los precios, puesto que saben que los pagaremos. Pero la realidad es que a ellos no les cuesta 1/4 parte de lo que piden. Y es por eso que no hay precios indicados en ningún lugar, porque según te ven, así te piden.

En vuestro recorrido por el Zoco, no puede faltar darse una vuelta por la Plaza de las Especias, donde podréis comprar especias, comer caracoles o tomar un té en una de sus teterías. Una vez terminéis con vuestras compras en el Zoco, dirigíos hacia la Plaza de Yamaa el Fna, que está frente a la entrada principal del Zoco,  cuyo ambiente varía dependiendo de si la veis de noche o de día. Por el día, podréis ver monos, serpientes y muchísimo turismo. Pero por la noche encontraréis mucha gente local formando un corro, ya sea cantando, conversando o vendiendo candelabros. Además, uno de los lugares más típicos para cenar al más puro estilo marroquí, es en la plaza. Por la tarde, se montan más de 100 puestos que parecen chiringuitos y cuidado porque… ¡comienzan los asaltos!

Os perseguirán y os acosarán hasta la saciedad. Los relaciones públicas o ganchos de estos chiringuitos, no solo saben español sino también los trapos sucios del fútbol, las series y la política  en España. Os harán reír, peor también os cansarán. Todos ofrecen la misma variedad de comida y los mismos precios. Aunque todos os dirán que su puesto es el más barato y en el que no tendréis ‘diarrea’. ¿DIARREA? Yo me quedé con la misma cara, sí. Supongo que hay muchos casos de turismo que ha sufrido diarrea tras comer aquí… Yo no tuve ningún problema y lo único que hice fue guiarme por el instinto a la hora de elegir en cual sentarme. La posibilidad de diarrea supongo que se debe al agua con el que cocinan (ya que el agua no es potable). Yo me senté en el puesto 21, donde los camareros estaban todo el tiempo cantando y animando a la gente, además de ser uno de los pocos que tenía tajínun estofado marroquí, que para mi gusto fue lo mejor que comí allí.

Junto a la plaza se encuentra la Mezquita Koutoubia, que se trata de una de las mezquitas más importantes del mundo islámico. Yo no tuve tiempo de visitarla, pero si tenéis más de dos días, no dudéis en hacerlo. En cuanto a los Jardines Majorelle, tampoco pude visitarlos, aunque me hubiese encantado, ya que parece ser que son increíblemente preciosos… ¡y enormes! Si decidís ir, intentad ir temprano, puesto que yo fui un sábado a las 11:30 a.m. y tendría que haber esperado una cola de 2 horas para entrar… De aquí cogí un taxi y me fui a el Palacio El Badi, que se ve rápido y también es una de las visitas más típicas de Marrakech. Y por cierto, si cogéis un taxi, no paguéis más de 30 dirhams. Decid siempre a dónde queréis ir antes de montaros y preguntad el precio. Os pedirán 50 o más (ya que es el precio para los turistas), pero intentad ir por 20 dirhams para moveros por allí, ya que las distancias son cortas. Y sobre todo, dejad el precio cerrado y claro antes de montaros. Por la noche, las tarifas suben un poco, pero intentad no llegar a pagar 50 dirhams nunca.

Caminando os podréis dirigir hacia las Tumbas Saadíes, cuyo acceso es gratuito, pero no la considero una visita obligada. La que sí considero una de las visitas más importantes es la del Palacio de la Bahía. Es un precioso laberinto de salones y patios cuyo estilo representa la máxima expresión artística de la arquitectura marroquí. Por otra parte, está la Ciudad Nueva, que se trata de una ciudad moderna, como cualquier ciudad de España, con sus tiendas y restaurantes de cadenas internaciones. Si andáis justos de tiempo, no os molestéis en visitarla, ya que no tiene nada que ver. Pero si queréis comer en un restaurant estilo europeo pero manteniendo la tradición marroquí, os recomiendo el restaurante Latitude 31. Espero que mis recomendaciones os sirvan de ayuda para sobrevivir en esta jungla y sobre todo… ¡disfrutad Marrakech!

Estefanía Martínez

About Estefanía Martínez

Como Directora de Arte y como persona, mi deseo es inspirar y motivar a la gente a que viajen y se reinventen nutriéndose de nuevas culturas y lugares.

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