“ Todo el secreto de la vida se resume a vivirla sin miedo”. – Buda

Bueno, viajeros empedernidos, os preguntaréis cómo recorrí tantos kilómetros en 13 días (¡y viendo tantísimas cosas!). La clave está en viajar de noche. ¿Sabéis por qué? Pues porque ahorráis tiempo y dinero. En Vietnam me encontré con unos autobuses discoteca/hotel que eran el transporte más innovador para viajeros que jamás antes había visto. Estos autobuses tenían literas dentro, además de conexión wifi (que muy rara vez funcionaba) y una manta y botellita de agua. Y lo de discoteca va por las luces (en este país les encanta poner en sus vehículos luces de árbol de navidad). ¡Tachán! Viajas por la noche mientras duermes y llegas a un lugar distinto a primera hora de la mañana.

Y así es como llegué de Hoi An a Hanói el día de mi cumpleaños. En primer lugar disfruté de un gran desayuno por 9 euros en un Hotel de lujo como ocasión especial para comenzar mi día (normalmente, en los restaurantes locales se come por 2 euros, mientras que en los turísticos suelen ser precios un poco más elevados).

Después, alquilamos unas bicis y nos fuimos a las plantaciones de bananas (donde vivían vietnamitas en chabolas, ya que la zona se inunda por las lluvias durante 6 meses al año y las familias se tienen que marchar y volver en la época de la recogida de las bananas). Esto fue lo mejor de la ciudad, además de su fiesta. Solo añadir que acabé mi cumpleaños en una casa abandonada en mitad del campo, cuyo interior era una discoteca bastante moderna con DJ… Sí, sí, toda una experiencia.

En general, Hanói es una ciudad bastante sucia y caótica, similar a Ho Chin Minh pero con múltiples pagodas  junto a los lagos de agua dulce que puedes encontrar en la ciudad.

En cuanto a la famosa bahía de Ha Long, el día que yo fui estaba nublado y el paisaje no fue tan espectacular como pensaba. Me recordaba un poco a las islas Phi Phi de Tailandia, pero con el agua más verde y menos cristalina. Tened cuidado con el barco que elegís para ir, porque muchos son un verdadero atraco.

Lo más espectacular, a parte de los montículos que aparecen en mitad del mar, es el interior de uno de ellos, ¡pues podréis entrar en la inmensa cueva que esconde dentro! Y como último lugar Ninh Binh es una visita muy recomendada. Numerosos templos, budas, pagodas y lagos. Creo que fue lo que más me gustó y hay muchísimas cosas para ver. Todo está rodeado de lagos y montañas. Alquilar una moto y hacer kilómetros en busca de templos perdidos entre montañas es de las mejores aventuras que se pueden vivir en Vietnam. Por lo menos, para mí 😀

Me hubiera gustado poder añadir Sapa a esta publicación; pero como bien os comentaba en el post anterior, Vietnam es un país muy grande y, si se quiere ver todo o lo mejor que ofrece este lugar, antes hay que informarse un poco sobre el clima y las distancias. Durante mi travesía por el país, la temperatura en Sapa oscilaba los 5ºC y no tenía ni ropa apropiada ni tiempo. Pero todo sucede por algún motivo y Sapa posiblemente sea la razón por la que alguna vez vuelva a este país.

Pdta.: Queridos cafeinómanos, el café de Vietnam es el mejor que he probado en toda mi vida y me temo que solo vi un monje budista tibetano (¡yo también asociaba la imagen de Vietnam a ellos!)

Estefanía Martínez

About Estefanía Martínez

Como Directora de Arte y como persona, mi deseo es inspirar y motivar a la gente a que viajen y se reinventen nutriéndose de nuevas culturas y lugares.

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