Había leído que aquí se encontraba el Balcón más bonito de Europa, pero pensaba que no sería más que un ángulo bonito desde tomar una fotografía. Pero tras la fotografía, había más donde mirar.

Tengo que reconocer que Luxemburgo me sorprendió. No tenía muchas expectativas y, para mi sorpresa, me pareció una ciudad muy bonita. Además, pese a lo que había leído en otros blogs de los excesivos precios de la ciudad, he de decir que no me resultó tan caro. Obviamente había restaurantes que sí que lo eran, pero también había otros muchos con precios asequibles. La ciudad se puede ver en una mañana, ya que todo lo que hay para ver está bastante cerca. Pero sí es verdad que, si se le dedica un día completo, os llevaréis mucho más que haber visto los cuatro puntos históricos.

En la zona de las Casamatas (que por cierto, durante el invierno se encuentran cerradas) veréis un mapa con las diferentes rutas sugeridas. El más conocido es el Paseo de Wenzel, que se trata de un paseo circular por la ciudad baja. Yo no seguí ninguna ruta concreta, sino que empecé a caminar siguiendo algunas indicaciones que aparecían en el suelo. Estas rutas te llevan por puentes de piedra, torres, caminos ocultos y puntos estratégicos de la antigua ciudad fortificada. Y aunque la visita al interior de las Casamatas no esté disponible durante el invierno, merece la pena verlas desde fuera. Las Casamatas del Bock es un laberinto de 23 km de longitud que sirvieron de refugio durante los bombardeos de la Segunda Guerra mundial y son actualmente declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Además de las Casamatas, la otra razón por la que Luxemburgo me sorprendió fue por las vistas de la ciudad baja. Y es que aquí se encuentra el que dicen que es el balcón más bonito de Europa. Desde Chemin de la Corniche se tienen las mejores vistas, pero en general toda la zona alta, desde donde se ve el Barrio del Grund, es preciosa. Y hablando de este barrio, se trata como de una pequeña ciudad dentro de la propia ciudad de Luxemburgo. Para los más perezosos… ¡se puede bajar en ascensor! O también caminando por sus cuestas, pero creedme que en ascensor es más rápido y mejor 🙂

En cuanto a la gastronomía, tienen algunos platos tradicionales que se pueden probar en restaurantes un poco más caros, pero mayormente vienen de la cocina francesa. En Luxemburgo la mayoría hablan francés, pero también se habla mucho alemán. Os podréis comunicar en cualquier lugar en inglés y como siempre… ¡Hay una plaga de españoles! Los fines de semana los autobuses son gratuitos y en cuanto a comer bien y barato, sin tener que acabar en el McDonald’s, os recomiendo los siguientes restaurantes: La Table du Pain,  Il Punto y The Baked Potato Company.

Para quienes queráis visitar algún otro pueblo durante vuestro viaje, os adelanto que sin alquilar un coche para desplazaros, resulta un poco locura, ya que para ir a pueblecitos que se encuentran a unos 30-50 km, tardaréis… ¡casi 2 horas! Pero es verdad que creo que merecen mucho la pena, pues la ruta de los 7 castillos de Luxemburgo tiene qu ser espectacular, sobre todo en primavera. Así que, por mi parte, recomiendo Luxemburgo y yo sin lugar a duda que volveré 🙂

Estefanía Martínez

About Estefanía Martínez

Como Directora de Arte y como persona, mi deseo es inspirar y motivar a la gente a que viajen y se reinventen nutriéndose de nuevas culturas y lugares.

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