Navidad, Navidad, dulce Navidad…. Árboles rodeados de luces, edificios emblemáticos cubiertos de guirnaldas, casitas de madera que ofrecen un extensa variedad de productos y  un olor humeante a vino, patatas y… ¡CHOCOLATE! Bélgica se convierte en esta época del año en un lugar donde el espíritu navideño no se tiene, sino que se vive en su máximo esplendor. Dicen que los pueblos belgas en general, y Brujas en particular, son de cuento de hadas… ¿Te los imaginas en Navidad?

Bélgica en dicha época del año. Bruselas, una ciudad de la que me habían dicho en numerosas ocasiones que no tiene nada en especial, me sorprendió gratamente al encontrarme con un auténtico despliegue de decoración y ambiente navideño. La ciudad adquiere un encanto del que he disfrutado en pocos lugares. El centro estaba cubierto de luces y decoración navideña. Además, había cientos de puestos y mercadillos navideños por todas partes. La Gran Plaza tenía un gigantesco árbol de Navidad y se proyectaba un espectáculo de luces y música que simplemente ponían el bello de punta. Y encontrarás un sinfín de lugares donde beber el vino típico en Navidad, el Glühwein o vino caliente, que se bebe en estos mercadillos (ya os hablé de él cuando fui a Alemania).

Bruselas, donde dormía cada noche. Las opciones para moverte por el país son las siguientes: alquilar un coche (resulta rentable si viajáis varias personas) o moverse en tren (la opción por la que yo opté). Los trenes salen en general cada media hora (depende también del destino) y hay trayectos prácticamente todo el día. Los precios varían según la distancia. Así fue como me desplacé para conocer Brujas, Gante y Amberes.

Amberes, aunque es la segunda ciudad más grande de Bélgica, no se parece demasiado a la capital. Se trata de una ciudad cuyo casco histórico es bonito y similar a otros pueblos belgas, pero no tiene demasiado. Además allí no se encontraba el mismo despliegue navideño que en Bruselas, teniendo en cuenta la magnitud de la ciudad. Por otro lado, Brujas y Gante son dos pueblos que nada tienen que ver con las ciudades. De hecho, no se parecen entre ellos. Cada uno tiene su estilo y su encanto particular.

Brujas es un pueblo pequeño que se puede recorrer desde la estación de tren a pie. Hay canales que cruzan el lugar y son muchos los pequeños puentes donde tomar una fotografía. La fachada de colores de muchas de sus casas es el símbolo más característico de Brujas. El Grote Markt de Brujas es la Plaza Mayor donde se encuentra el Campanario Belfort, algo muy típico en las ciudades flamencas. Aquí, en navidad, se establece un mercadillo navideño y una pista de patinaje sobre hielo. También, si hace sol como cuando yo fui, se puede disfrutar de una buena cerveza belga sentado en una terraza al aire libre. Además, algo muy común en Brujas y que se ve especialmente en esta plaza, son los carruajes de caballos.

Plaza Burg, que para mi gusto fue aún más bonita. Aquí se encuentra el Ayuntamiento y la Basílica de la Santa Sangre, a la cual os recomiendo encarecidamente entrar (su acceso es gratuito). Pero lo verdaderamente encantador de Brujas es callejear durante el atardecer, cruzando sus canales y acercándote a la afueras a ver la bonita estampa que crean los molinos belgas de Kruisvest. Esperar a que llegue la noche y dar una vuelta por sus mercadillos iluminados fue lo mejor de mi visita.

Gante es una ciudad más grande y, desde mi humilde opinión, no tiene nada que envidiar a Brujas, la cual me habían comparado con un “cuento de hadas” y eran tales mis expectativas que la ciudad no estuvo a la altura de las mismas. Pero no digo que no fuera bonita, porque entonces os estaría mintiendo. Por el contrario, Gante era una ciudad de la que no me habían hablado demasiado (también es cierto que mucha gente que viaja a países vecinos, hace una parada en Brujas y se olvida del resto de Bélgica), pero que fue la que más me gustó, por lo que la considero visita obligada y ciudad preferida de Bélgica.

Gante también se puede ir caminando al centro, pero el camino es más largo y hasta que no comienzas a adentrarte en la ciudad, no empiezas a ver su verdadero encanto. La vuelta a la estación la hice en tranvía y es más recomendable. Pues bien, he decir que Gante me pareció espectacular, pero para gustos… ya sabéis. En el centro de la ciudad se encuentra el Castillo de los Condes de Gante, al que no recomiendo que entréis. Yo lo hice, y pagué bastante para tan poco. Pero sí que impresiona rodearlo por fuera para verlo. También hay muchas Iglesias muy cerca las unas de las otras, la Catedral de San Bavón, etc. y todo es de libre acceso.

canales, pues se pueden ver pequeños barcos antiguos de madera, además de las puertas de colores y las fachadas de muchas casas bastante peculiares. Y en cuanto al mercadillo de Navidad de Gante, me pareció, junto al de Bruselas, sin duda de los mejores. Además también tenía una gran noria y una pista de patinaje, algo muy común por estas fechas en Bélgica.

Amberes es la ciudad considerada como el centro mundial del diamante. Nada más salir de la Estación Central, que es realmente preciosa, se encuentra el barrio judío, donde están la mayor parte de las tiendas de diamantes. El centro histórico de la ciudad tiene dos grandes plazas y aquí se encuentra la catedral, las famosas casas gremiales de Amberes, la Estatua de Rubens, el edificio renacentista del Ayuntamiento y ,como es de esperar en estas fechas, el mercadillo de Navidad de Amberes. En la orilla del río Escalda se encuentra la noria típica en estas fechas y el Castillo de Amberes o T Steen, al que no pude acceder porque se encontraba cerrado (abre en días concretos).

En Bélgica, la Navidad es una época del año que los belgas saben celebrar y seguramente cualquier pueblo tenga su mercadillo que le otorgue dicho encanto. Y si visitáis el país en otras fechas, la tradición de comer patatas (que aquí son tan famosas porque las fríen dos veces y tienen un punto crujiente un poco diferente), los mejillones, los gofres (encontraréis una tienda solo de gofres cada 10 metros, sobre todo en Bruselas), la bendita cerveza (la visita a la Cervecería Delirium Tremens, que se encuentra en Bruselas, es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad) y las miles de chocolaterías (tiendas de chocolate belga en todos sus formatos) son tradiciones de este país que…. ¡NO OS PODÉIS PERDER! 🙂

Estefanía Martínez

About Estefanía Martínez

Como Directora de Arte y como persona, mi deseo es inspirar y motivar a la gente a que viajen y se reinventen nutriéndose de nuevas culturas y lugares.

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